Kevin Johansen puso su Logo en Corp Group.
Por Jesús Rodríguez
"El Piojo" Kevin Johansen vino a Venezuela, de manera muy intensa, para presentarse en Corp Group en doble función, justo el 2 de agosto. Previo, estuvo en un encuentro con los medios para hablar como un poeta des-generado, desinhibido, despreocupado y otros tantos "des". Vino a promocionar su más reciente larga duración Logo, de SonyBMG. Justo allí trabajó con Andrea Echeverri, de Aterciopelados, en un sencillo de título, My love. Un Kevin vestido con jean y franela negra, de la que resaltaba la cara del Che Guevara con una boina de McDonald’s y la "m" del imperio de las hamburguesas en su espalda, mostraban su ironía ante lo establecido, en su rostro se reflejaba un medio refreshment, luego de una siesta de unos minutos, antes de reunirse con nosotros, en un elevado piso de la Torre Corp Bank, en la Castellana. Nadie lo comentó, pero la noche anterior había estado de incognito en la presentación de su compatriota Gustavo Santaolalla, y Bajo Fondo.
Con mucho retardo se dio nuestro encuentro donde habló de su mezcla racial: un argentino nacido en Alaska, criado en Buenos Aires con mucho folklore y rock, no solo de las pampas sino del mundo. Maravillado por nuestra confluencia de estilos, de nuestras mujeres, de nuestra comida y de grupos como Amigos Invisibles y Simón Díaz.
Sobre los conciertos, poco puedo decirles, excepto por las reseñas de la prensa local que señala que, “tras más de 20 temas, El Piojo siguió con Buenos Aires Anti-Social Club, convenciendo al público de tomarse de los hombros y se despide con El incomprendido. No sin antes regresar con Sur o no sur, La falla de San Andrés, Guacamole y La procesión, ahora vestido como en la portada de su álbum.”
Seguro que Kevin Johansen vuelve pronto, pues el alimenta su música con los lugares y la gente que visita. De aquí se llevó nuestras almas.
Por Jesús Rodríguez
"El Piojo" Kevin Johansen vino a Venezuela, de manera muy intensa, para presentarse en Corp Group en doble función, justo el 2 de agosto. Previo, estuvo en un encuentro con los medios para hablar como un poeta des-generado, desinhibido, despreocupado y otros tantos "des". Vino a promocionar su más reciente larga duración Logo, de SonyBMG. Justo allí trabajó con Andrea Echeverri, de Aterciopelados, en un sencillo de título, My love. Un Kevin vestido con jean y franela negra, de la que resaltaba la cara del Che Guevara con una boina de McDonald’s y la "m" del imperio de las hamburguesas en su espalda, mostraban su ironía ante lo establecido, en su rostro se reflejaba un medio refreshment, luego de una siesta de unos minutos, antes de reunirse con nosotros, en un elevado piso de la Torre Corp Bank, en la Castellana. Nadie lo comentó, pero la noche anterior había estado de incognito en la presentación de su compatriota Gustavo Santaolalla, y Bajo Fondo.
Con mucho retardo se dio nuestro encuentro donde habló de su mezcla racial: un argentino nacido en Alaska, criado en Buenos Aires con mucho folklore y rock, no solo de las pampas sino del mundo. Maravillado por nuestra confluencia de estilos, de nuestras mujeres, de nuestra comida y de grupos como Amigos Invisibles y Simón Díaz.
Sobre los conciertos, poco puedo decirles, excepto por las reseñas de la prensa local que señala que, “tras más de 20 temas, El Piojo siguió con Buenos Aires Anti-Social Club, convenciendo al público de tomarse de los hombros y se despide con El incomprendido. No sin antes regresar con Sur o no sur, La falla de San Andrés, Guacamole y La procesión, ahora vestido como en la portada de su álbum.”
Seguro que Kevin Johansen vuelve pronto, pues el alimenta su música con los lugares y la gente que visita. De aquí se llevó nuestras almas.
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